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POR LA PATRIA Y
LA LIBERTAD DE CUBA”. (Resto del mundo)
por Guillermo Fariñas Hernández.
Cubanacán Press.
Cuando en la disidencia cubana se dice Antúnez es sinónimo de
auténtica oposición pacífica. El verdadero nombre de este luchador
prodemocrático es Jorge Luís García Pérez, cariñosamente conocido
por Antúnez. Y la sola mención de este apellido, pone sobre ascuas a
los represores de oficio.
Hace poco más de un año que salió de prisión, en un encarcelamiento
largo y lleno de avatares brutales. Antúnez estuvo la nimiedad de 17
años y 38 días, tras las rejas del Sistema Carcelario Cubano. Entró
en el año 1990 y emergió de las ergástulas castristas un 22 de abril
del pasado año 2007.
Al ser hecho prisionero por un delito de Propaganda Enemiga Oral en
su natal ciudad de Placetas de la provincia Villa Clara. Era solo un
disidente espontáneo contra el régimen comunista. Pues en esos
momentos en la región central de Cuba no existían grupos
estructurados de opositores no violentos, como si los hay hoy.
A partir de ese momento los especialistas represivos de la Policía
Política fidelista, se dieron a la tarea de doblegar espiritualmente
a este cubano de piel bien negra. Esos sofisticados integrantes de
los Equipos Multi Disciplinarios (EMD) subestimaron inadecuadamente
la integridad moral de Jorge Luís.
Se dejaron llevar por su nominal bajo nivel educacional, que es
solamente de 12 grado. También que el opositor se había educado en
una ciudad pequeña como Placetas, donde el nivel de información
promedio es entre medio y bajo. Sobretodo que el recién sancionado,
laboraba como un simple cortador de caña de azúcar.
Antúnez poseía todos esos factores en su contra, que aparentemente
lo hacían demasiado vulnerable. Pero la prepotencia que da el poseer
una fracción del poder totalitario, cegó a los represivos y a sus
análisis. No quisieron comprender la frase de José Martí:
“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.
En eso era precisamente fuerte el sancionado, en la fortaleza de sus
ideales antitotalitarios. Al tratar una y otra vez de doblegarlo, no
contaron con el sentimiento de rechazo versus todo funcionario del
estado. Para lograr sus objetivos aumentaron el nivel de torturas
físicas, que llegaron a límites impensables como azuzarle perros.
Ahí, fue donde surgió la leyenda en los predios carcelarios del
Diamante Negro. Un mote admirativo con que resultó bautizado por los
presos comunes, quienes compartieron con él angustias en las
distintas cárceles cubanas. Los represores en su impotencia lo
trasladaron en esos 17 años a 15 penales en distintas provincias de
Cuba.
Por sus características de enfrentarse adonde quiera que llegara, a
las conductas abusivas propias de los uniformados contra los reos.
Hizo que se ganase la popularidad entre la gran masa de condenados
en el país. Debido a que Antúnez tiene posiciones de liderazgo en
sus comportamientos, esto no lo tuvieron en cuenta sus captores.
La estructura de su personalidad resultó su salvación. En ella se
destaca una rebeldía innata ante cualquier intento de imposición de
otro criterio ajeno. También la posesión de una inteligencia
enfrentativa, donde el rasgo que más se destaca es una terquedad
proverbial. La misma que le permitió sobrevivir dentro de las
penitenciarias.
Antúnez al no estar afiliado a una organización disidente antes de
caer prisionero. En su cotidiano batallar por sacar denuncias a
pesar de la vigilancia de los agentes del poder, en lo profundo de
las mazmorras idealizó a los líderes de la oposición. No entendió
que estos son seres humanos portadores de virtudes y defectos.
Ya en la calle se percató que hacer oposición es una actividad
humana, como otra conducta cualquiera hecha a conciencia. Donde los
hombres y mujeres que la protagonizan tienen debilidades así como
fortalezas. Por lo que con rapidez comprendió que el endiosamiento
de estos resultaría funesto y se flexibilizó a si mismo.
Sus principales antagonistas por esta carrera versus el logro de la
democracia de la nación, son los partidarios de la continuación del
castrismo. Ellos comprenden que Antúnez es dueño de un capital
político enorme, que lo hace un caso sui generis dentro del espectro
disidente. Por esto es un sujeto peligroso para la nomenclatura en
el poder.
Por ello han orquestado una campaña de descrédito contra Antúnez,
para tratar de menguar su imagen cual oponente. Esta acción es
científicamente calculada, pero a veces cuenta con la ayuda
inconciente de los tontos útiles. Los cuales que en el críptico
lenguaje del juego Contrainteligencia-Inteligencia se denominan
Agentes de Influencia.
Ella va desde la crítica poco sutil a la esposa del recién revocado
preso político matancero Benito Ortega Suárez. Cuando le expresaron
que su cónyuge estaba de nuevo en prisión, por juntarse y realizar
acciones con Antúnez. Lo que fue refutado con firmeza y ratificado
que no existía en Ortega Suárez la palabra arrepentimiento.
También el Acta de Advertencia hecha por un supuesto delito de
Peligrosidad Social Predelictiva, al ex – prisionero político
capitalino Lázaro Alonso Román. Quien el día 15 de agosto del 2008
acudió a una unidad policial en La Habana, para solo interesarse por
Jorge Luís y otros detenidos.
Han diseñado una estrategia a largo plazo para neutralizar a Antúnez.
La misma consiste en crear un vacío a su alrededor, para que las
personas que hacen disidencia teman juntarse con él. Para que el
solo hecho de hacer oposición con este emblemático luchador
anticastrista, sea equivalente a terminar con sus huesos en la
cárcel.
Otras variables ensayan los contrarios a este símbolo de resistencia
pacífica al fidelismo. Tratan de desacreditarlo tildándolo de ser
portador de trastornos en su personalidad y hasta de demente.
Comentarios echados a rodar constantemente por agentes infiltrados
de la Seguridad del Estado, sin tener basamento científico alguno.
Durante su última acción pública el día 15 de agosto en la Plaza de
la Revolución. Lugar donde 10 disidentes pacíficos protestaron y
resultaron golpeados así como arrestados. Luego ahora supuesto
opositores se encargan de difamar, que Antúnez protestó en la
antigua Plaza Cívica, porque exige la Carta Blanca para irse del
país.
Lo real es que Jorge Luís renunció a salir de Cuba a operarse del
corazón y otras dolencias. Pues no acepta el chantaje de los
oficiales de la represiva, quienes le plantearon que solo se le
permitiría viajar. Si él firmaba un documento, donde se
comprometiera a salir definitivamente de su patria.
Represivos tanques pensantes se devanan los sesos en la búsqueda de
la congelación del afro-cubano. Debido a que él y quienes lo siguen
realizan con una frecuencia asombrosa acciones en las calles cubanas.
Los arrestos se ejecutan lo mismo en la oriental Holguín, en
Matanzas, que La Habana o en su provincia Villa Clara.
Respeto le profesan a Antúnez las autoridades cubanas, por sus
intentos de ganar espacios en las calles. Pues esto puede dar al
traste con la estabilidad de quienes detentan el poder, que saben
del alto grado de malestar hacia el sistema social castrista. No
desean que en un acto de público, se desate la chispa de la
contenida ira popular.
Sobre la mesa de Raúl Castro es propuesta constante, el retornar a
prisión a este disidente. Pero valoran que podría ser mortal para
Antúnez, por su ya diagnosticado Bloqueo Cardiaco y les crearía un
incomodo mártir prodemocrático. Además, que de lograr sobrevivir, se
haría acreedor de importantísimos premios internacionales.
Tergiversar el accionar de este Cimarrón Democrático, forma parte de
la guerra silenciosa en su contra. Antúnez cual patriota cabal lo
sabe, por eso no desmaya en su lucha. Pues eso no está programado
dentro de sus actitudes conductuales, él cree que el tiempo es el
mejor testigo de su actuar por la patria y la libertad de Cuba.
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